VIDEO: así trabajan los mineros informales en Madre de Dios. Amazonía de Perú

Con maquinaria pesada remueven tierra dentro del los ríos y  deforestan grandes extensiones de bosques en la Amazonía

Un video en el que se observan impactantes imágenes de maquinaria removiendo tierra dentro un río de Puerto Maldonado, así como grandes zonas de bosques arrasadas por la deforestación fue compartido en Youtube por el usuario locotafy.

Según el ministro del Ambiente, Antonio Brack, la minería informal ha deforestado una 32.000  hectáreas de bosques en Madre de Dios. Además, esta actividad estaría afectando a los peces, que están siendo envenenados con mercurio.

(El comercio.pe Perú). Marzo 2011

“Deberiamos sentir este abuso en nuestro propio cuerpo, despues de todo, somos parte de ella. La tierra, somos nosotros.” Paola Pomposini

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Amazonía : pasado y presente. Pablo Cingolani

“Terra sem História”: esa afirmación tan descarnada y categórica la lanzó a rodar el escritor positivista brasileño Euclides da Cunha a principios del siglo XX -en A  margem da história (1909)- y hacía referencia a la Amazonía,  la inmensa selva sudamericana que  “nasceu da última convulsão geogênica que sublevou os Andes”. Para el recordado autor de Los sertones, la Amazonía era sólo geografía, naturaleza pura.

Este discurso sobre las selvas continentales como territorios vacíos, sin pasado, sin ley, sin límites, agujeros negros cartográficos y colmados de riquezas reales o imaginarias y cuantiosos recursos naturales, justificó todas y cada una de las invasiones, intervenciones, saqueos y rapiñas que ha venido sufriendo la floresta desde el ya  lejano siglo XVI hasta el presente.

Esta idea de la selva como un repertorio ilimitado de oportunidades económicas que están a la mano, como reservorio de recursos a los cuales sólo hace falta ir y tomarlos, ya ha causado la destrucción de gran parte de la biodiversidad amazónica, una pérdida irreversible de especies vegetales y animales.

Cuesta aún más digerir el hecho que en pleno siglo XXI este pensamiento siga guiando las políticas de estado de los países de la cuenca, aliados a las trasnacionales extractivistas y a las potencias imperialistas. De proseguir esta praxis suicida, no quedará en pie un solo árbol en medio siglo por venir.

Ahora, si esta idea de la selva como despensa, insisto, es indignante: ¿se imaginan el drama humano que ha conllevado? ¿Se imaginan la sangre y las lágrimas que han corrido hasta el río? ¿Saben el número de víctimas que trajo consigo la explotación del oro, el petróleo, los metales, la madera, el caucho? ¿Saben cuántos pueblos enteros de la selva han desaparecido para siempre aniquilados por el genocidio o asfixiados por el etnocidio que no cesa?

Una colección de libros de historia amazónica que se ha editado este año 2011 en La Paz-Bolivia puede ir aportando algunas de las respuestas.

La Amazonía, es obvio: no era un espacio sin gente, y esa gente, esos pueblos, tienen su historia. Es la historia de los que sucumbieron pero también es la historia de sus sobrevivientes que hoy pelean para que el bosque no termine de desaparecer, ya que ellos –como la historia ya lo prueba- seguirían ese mismo y terrorífico camino que sus predecesores ya padecieron.

* * *

Los títulos de los libros a los que aludimos en un párrafo anterior son los que siguen: Cuatro viajes a la Amazonía boliviana de la historiadora y antropóloga rusa Vera Tyuleneva; El martirio de Laureano Ibáñez. Guerra y religión en Apolobamba,  siglo XVII del periodista e historiador catalán Pablo Ibáñez Bonillo y Las inmensas tierras de la Nación Toromona (La selva de Irimo, finales de la colonia española) del historiador argentino José Ignacio Wasinger Espro.

La edición estuvo a cargo del equipo denominado como Expedición Madidi y el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE) y ha contado con el respaldo solidario de la Xarxa de Consumo Solidario, DIDeSUR –Dignidad y Desarrollo para el Sur- y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha- España y de Rainforest Foundation de Noruega.

La trilogía de obras de investigación histórica es un emprendimiento inusual, ya que son escasos y dispersos los estudios sistemáticos sobre el espacio-tiempo amazónico, especialmente aquí en Sudamérica.

Los libros presentan una indagación sobre los pueblos originarios de la Amazonía Sur continental, con énfasis en aquellos que habitaban en los antiguos territorios de Apolobamba y Mojos, actuales departamentos de Pando, Beni y el norte de La Paz, en el Estado Plurinacional de Bolivia, y las regiones colindantes de Perú y Brasil. La mirada abarca casi de manera correlativa desde los tiempos prehispánicos (Tyuleneva), pasando por la colonia española temprana (Ibáñez Bonillo) hasta la colonia tardía (Wasinger) y los albores de la gran rebelión indígena que sacudió a toda la América del Sur española en el último cuarto del siglo XVIII y que tuvo en Túpac Amaru a su figura emblemática y más conocida universalmente.

Los libros son producto de investigaciones históricas inéditas –en algunos de los repositorios documentales sobre la Amazonía más importantes del mundo, como el Archivo de Indias en Sevilla, España  (Ibáñez Bonillo) o el Archivo General de la Nación en Buenos Aires, Argentina (Wasinger)- y de campañas de pesquisa arqueológica y etnográfica, como se exponen en el volumen de Tyuleneva. Es decir, se convierten en aportes genuinos, con información nueva y relevante, que buscan interesar no sólo a otros investigadores, sino al público en general sobre la historia de los pueblos que habitaron en la selva más vasta de la Tierra, y cuyos herederos no sólo han  resistido todos los embates de las obsesivas oleadas civilizatorias de los últimos cinco siglos, sino que hoy mismo siguen luchando por el respeto que se merecen, y por su autodeterminación.

Hay quienes afirman que la historia de la Amazonía es una historia amarrada y forjada desde mitos importados. Se apoyan para justificar eso en el mismo nombre de la región –que recuerda a las mujeres guerreras de Escitia que ya describió el historiador griego Herodoto en el siglo V antes de Cristo- y en todo el andamiaje de sucesos extraordinarios como la búsqueda del paraíso, la fuente de la eterna juventud o el reino o la ciudad aurea de Eldorado que signaron de manera dramática los primeros tiempos de la invasión europea a las selvas y que, en menor medida pero recurrentemente, siguen perdurando hasta el presente, gracias también a la influencia masiva del cine y la televisión.

Sin embargo, la verdad es otra –y la verdad, si se la juzga desde los testimonios estrictos que aportan la arqueología, la historia y la antropología, puede ser tan fascinante, cruel o movilizadora como pueden serlo, y es sólo un ejemplo, las dos películas más vistas por la humanidad que abordan el lado legendario del pasado amazónico. Me refiero a Aguirre, la ira de Dios y a Fitzcarraldo, ambas de autoría del germano Werner Herzog. Inclusive la historia verdadera puede ser más halagadora aún desde nuestro lugar  en el mundo, si se la entrama con nuestros propios mitos, es decir aquellos que son parte del bagaje cultural de los pueblos originarios.

Aunque parezcan lejanas las selvas, es una tarea urgente la de recuperar su historia, la de los pueblos que viven en ellas. Ayer nomás, pueblos cuyo derrotero histórico está estudiado en la triada de libros que se presentan, estaban marchando por los polvorientos caminos de Bolivia -en una acción cargada también de épica y de epopeya que de seguro ya ingresó también a los anales-, en defensa de sus territorios y de su modo de vida.

Cuanto más comprendamos a los pueblos indígenas de la Amazonía, vamos a poder respetarlos como se merecen aquellos que han sido casi exterminados por un genocidio que, hasta hoy, no ha sido ni siquiera reconocido por los países que lo ejecutaron.

Cuanto más los conozcamos en su pasado, vamos a poder en el presente solidarizarnos con sus luchas, ya que entenderemos que no sólo están defendiendo su “casa grande” buscando con afán su “tierra sin mal”, sino que están preservando el hogar común de toda la humanidad, es decir nuestro planeta y una Tierra Sin Mal para todos.

Los libros de Tyuleneva, Ibáñez Bonillo y Wasinger son un aporte honesto en esa dirección. Con creatividad, esfuerzo y entusiasmo, las obras deberían servir para abonar el debate sobre el futuro de las selvas y de sus moradores, encendiendo la convicción que dice que si hay una historia, y si esta se difunde, se valora y se asume como propia, será muy  difícil poder borrarla, poder olvidarla, poder negarla, como si nunca hubiese existido, como si la Amazonía siguiese siendo una “Terra sem História” como deliran los poderosos.

La Plata-Argentina, 4 de noviembre de 2011

Pablo Cingolani : Historiador, periodista, explorador. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1963. Reside en La Paz, Bolivia, desde 1987.

Como historiador, realizó estudios sobre los derechos argentinos sobre las islas Malvinas y los problemas de tierras en la puna de Jujuy, la explotación cauchera en la Amazonía y la historia minera de Los Lípez potosinos.

Trabajó como redactor y colaborador en una docena de medios gráficos de La Paz y sus artículos también se publican en medios de Argentina, Chile, Ecuador y España. En video, dirigió con Gastón Ugalde “Imagina Bolivia” y la primera serie de documentales sobre áreas protegidas. Autor del libro “Amazonía Blues”</a.
(Denuncia y poética para salvar a la selva)

Encabezó expediciones ecohistóricas desde 1980, explorando, entre otras, la región de Iruya-Baritú, Cumbres Calchaquíes y la puna jujeña en Argentina, el desierto de Atacama en Chile y casi todos los parques nacionales de Bolivia, en especial en Lípez, Chaco y Amazonía. Creador de la Expedición Madidi que ya realizó 4 versiones a distintos sectores poco explorados del parque del mismo nombre y declarada de interés nacional por el congreso boliviano.

Yasuní , el Buen Vivir

Tras el trabajo “Sucumbíos , tierra sin mal” , Arturo Hortas ha empezado un nuevo proyecto documental sobre la reserva de la biosfera del Yasuní . Apuesta y desafío del pueblo de Ecuador , deber de toda la humanidad.
Demo de “Yasuní , el Buen Vivir

La solución final. Pablo Cingolani

Habría que considerar primero a dónde meterlos: un museo, una caja, un barrio en la periferia de Santa Cruz o de Buenos Aires o Miami –mejor Miami, de una vez; Obama puede pagar los pasajes-, un cementerio, una jaulita, una página web.
A los Pacahuaras, que son bien poquitos, podrían meterlos en una cabina telefónica o en un Volkswagen violeta.
Los Araonas –unos 100 sobrevivientes del genocidio de la época del caucho- pueden ser colocados en un gimnasio o en un restaurante chino, corriendo las mesas y los jarrones para hacer espacio. Luego, comerían chop suey y pastelitos de tofú; no yuca y jochi pintao, como comen siempre.
A los Yuquis, los podríamos meter detrás de un biombo persa o en un crucero de tres pisos de esos que van por el Caribe, así van pescando tiburones y divirtiéndose a lo loco. Si se aburren, se van al casino o ven una película de Rambo o hablan del clima con el capitán.
Los Chimanes son más. Algunos podrían ser llevados hasta Quetena, en las punas de Sud Lípez, donde hay poca gente, y hacen faltan más patriotas en la frontera. Otros pueden caber en un cohete japonés teledirigido o en un Airbus, de esos nuevos, para 700 pasajeros. No tendrían problemas de cacería, de sobrevivencia, de nada, porque la azafata vendría a cada rato con bocaditos de atún y pepinillos y con vasos de whisky escocés o vodka ruso, como ellos quieran de acuerdo a consulta previa.
Hay que respetar, bien respetado, eso de la consulta previa. Yo dije whisky o vodka por decir, si alguno quiere ron cubano o un caramelo de menta o un paracaídas para bajarse del avión, para eso está la dichosa consulta.
La cosa hay que pensarla bien, planificarla mejor.
Esto que están “descubriendo” los del gobierno –que “los TIPNIS” viven para la mierda- es muy grave.
Imaginen lo que alguien publicó: que el lugar donde viven, o sea la selva del TIPNIS, está lleno de bichos (mosquitos, boros, larvas de mosca, parásitos de los ríos, arañas, chulupis, hormigas, serpientes y tigres). Es algo inconcebible: ¡cómo se puede vivir así? Tienen razón los que dicen que esta gente vive para la mierda.
Algo habrá que hacer.
Algún ingenuo puede creer que el tema de los bichos se puede solucionar fácil: dándoles Baygón a los TIPNIS. Y una Uzi para que maten a todos los tigres. No es tan fácil. Digamos que acaben con todos los tristes tigres pero ¿van a poder terminar con todas las hormigas? Estos bichos son miles de millones, que digo: son miles de miles de millones y se reproducen segundo a segundo.
Mao quiso acabar con todas las hormigas de China, y un día, mil millones de chinos se pusieron a pisar hormigas –por orden de Mao, claro. Mao daba una orden y ¡guay! que un chino o china no la cumpliera. Bueno, pero la cosa es que no pudieron. Ese día mataron 231 mil millones de hormigas; cada chino, descontando a los bebés que obviamente estaban exentos de la labor, aniquilaron promedio unas 800 hormigas cada uno. Vayan a ver qué pasa hoy en China: ¡sigue lleno de hormigas![1] ¿Quién puede creer que los TIPNIS, que son tan pocos, vayan a poder con sus hormigas? Está claro que así no hacemos nada, y que los beneficios de la civilización, del progreso y de la justicia social tampoco van a llegar a los TIPNIS, así que hay que pensar en soluciones más de fondo, soluciones de verdad.
A los TIPNIS los podríamos meter en una galería de arte –ahora que son bien conocidos, remarketineros. En una galería donde no haya hormigas, claro.
A los Chácobos se los puede enviar a Amsterdam, que son buena gente y tienen una ley que prohíbe el canibalismo. Por otra parte, un amigo que vive allí me dijo que casi no hay hormigas en Holanda.
Me olvidaba de los Yaminawas, que por suerte también son bien poquitos. Ellos estarían felices en la cafetería de algún aeropuerto o en una fotografía. En la foto, seguro que no habrá hormigas. A la cafetería habría que revisarla bien, minuciosamente, con cuidado, ¿eh?
Hay que buscar una solución final para esta gente que vive –pobrecita- en medio de la selva. ¿Quién hablaba de “solución final”? ¿Mick Jagger? No. ¿La Madre Teresa de Calcuta? Tampoco. No me acuerdo ahora -¿García Márquez?- pero no puede ser que los TIPNIS no tengan computadoras Apple ni tostadoras de pan, no tengan lavarropas atómicos ni perfumes franceses, canchas de golf con césped sintético ni corbatas de seda. Todo por vivir en un lugar que además está lleno de hormigas. ¿Si los metemos encima de un iceberg con pingüinos? ¿O en una pollería?
Un ingeniero ideoso y voluntarioso me escribió un correo diciéndome que una solución definitiva puede ser tirar abajo todos los árboles y pavimentar la zona, y construir una playa de estacionamiento de 132.000 kilómetros cuadrados que inclusive sería, según él, la más grande del mundo. No estaría mal. Buena publicidad. ¡O maior praia do estacionamento do Mundo! Le pedí al ingeniero –es un tipo muy serio que trabaja para la Petrobrás- que me mande números, cuidado que nos pase como a los chinos y al Gran Timonel.
Números, ejemplos: ¿Cuántos días necesitamos para arrancar todas las plantas, plantitas, yuyos, chumeríos y malezas? ¿Qué hacemos después con toda esa basura? Habría que hacer un pozo bien hondo, donde meter todo. El pozo: ¿cuán profundo? Y… cuanto más profundo mejor, porque así se pueden enterrar otras cosas. Hay que pensar siempre en grande. Después: ¿Cuánto asfalto precisamos para cubrir toda el área? Si la capa asfáltica es, digamos, de dos metros x 132.000 Km2, ¿será que tenemos tanto asfalto? Si no nos alcanza, podemos llevar piedras. Eso tenemos mucho. Podemos cortar en dos al Illimani, y llevar toda esa piedra hasta allá, y con eso tapamos todo, y listo como diría mi amigo Nicolás. Esperaremos lo que me dice el Inge, porqué estas cuestiones técnicas no hay que tomarlas a la ligera.
Bien visto, eso de pavimentar toda la selva tiene una ventaja. A los indios no habría que meterlos en ningún otro lado, los ponemos encima de la playa de estacionamiento y sanseacabó el problema. Así dejarían de ser un estorbo y un obstáculo: a un ladito, los coches. A otro ladito, ellos. Se van a aprender de memoria todas las marcas de los carros y aparte van a estar chochos de contentos porque ninguna hormiga los va a joder nunca más. Todos tenemos un lindo lugar que ocupar bajo el sol del desarrollo.

Pablo Cingolani
La Plata-Argentina, 19 de octubre de 2011

Pablo Cingolani : Historiador, periodista, explorador. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1963. Reside en La Paz, Bolivia, desde 1987.

Como historiador, realizó estudios sobre los derechos argentinos sobre las islas Malvinas y los problemas de tierras en la puna de Jujuy, la explotación cauchera en la Amazonía y la historia minera de Los Lípez potosinos.

Trabajó como redactor y colaborador en una docena de medios gráficos de La Paz y sus artículos también se publican en medios de Argentina, Chile, Ecuador y España. En video, dirigió con Gastón Ugalde “Imagina Bolivia” y la primera serie de documentales sobre áreas protegidas. Autor del libro

Acuerdo Energético Perú-Brasil: ¿Qué está en juego? -SPDA Actualidad Ambiental

El 16 de junio del 2010 los ministros de Energía y Minas de ambos países firmaron lo que se conoce como el Acuerdo Energético Perú – Brasil, con la finalidad de promover la construcción de centrales hidroeléctricas en la Amazonía peruana por parte de empresas de capital brasileño, y establecer las condiciones para la venta de la electricidad en estos dos países.

¿Qué beneficios obtiene el Perú del Acuerdo Energético? ¿Es este un buen negocio para el país?¿Se están considerando los impactos ambientales y sociales en la promoción de las grandes hidroeléctricas? ¿Son realmente las grandes hidroeléctricas una alternativa sostenible para el abastecimiento de energía eléctrica en el Perú? (http://www.spda.org.pe/)

Acre, Funai suspecha matanza de indigenas aislados por parte de paramilitares peruanos

Triste descubierta por parte del departamento de Indigenas aislados del Funai: en el estado de Acre , a la frontera con Perù, un frente de defensa de territorios de indigenas aislados ha sido saqueado por parte de paramilitares peruanos. Los peruanos entraron en territorio brasileno armados con ametralladoras y rifles para hacer “matanza” organizada de indigenas aislados, esto es lo que sostiene el jefe de la Coordinacion General de los Indigenas Aislados y recien contactados (CGIIRC) de la Fundação Nacional do Índio (Funai), Carlos Travassos, que se encuentra en la base de el Frente de Proteção Etnoambiental, en el igarapé Xinane . El Coordinador del Frente de Protecciòn Etnoambiental, Artur Meirelles, y los lenadores Chicão e Marreta, encontraron un bolsa con restos de cartuchos robados del campamento de la Funai y un trozo de una flecha que pertenecìa a los indigenas aislados.
para saber màs, en portugues http://g1.globo.com/natureza/noticia/2011/08/grupo-armado-peruando-invade-terra-de-indios-isolados-no-ac-diz-funai.html#
http://blogdaamazonia.blog.terra.com.br/2011/08/07/no-acre-funai-suspeita-de-matanca-de-indios-isolados-por-paramilitares-peruanos/

Tribus aisladas del Brasil

Espectacular video sobre las tribus aisladas de la Amazonía brasileña .
Human Planet
“En tan solo 50 años mitad de las junglas tropicales han desaparecido del Planeta. Se extinguen hasta 100 especies en la selva todos los días, a menudos antes incluso de haber sido descubiertas. Y no son solos animales o plantas, también estamos perdiendo culturas humanas de la que no sabemos casi nada…….Estas personas son los guardianes de una riqueza de conocimientos y habilidades que permiten a los seres humanos forjarse una vida dentro del mundo natural.